Confieso que una compañera de trabajo llegó llorando a su turno nocturno. Solo estábamos los dos en la oficina y me contó que su novio la había golpeado. Ella siempre me había parecido muy atractiva y entre nosotros existía cierta tensión sexual, aunque nunca había pasado nada.
Ese día intenté consolarla y le di un abrazo, pero ella me apretó fuerte. Al sentir su cuerpo contra el mío, me excité. Cuando nos separamos, la miré a los ojos y comencé a besarla. Para mi sorpresa, me correspondió. La pasión nos llevó a acariciarnos y besarnos, aunque no pasó nada más en ese momento.
Lo que comenzó aquella noche terminó convirtiéndose en una aventura que duró al menos tres años.
Si quieren conocer más detalles, díganme y compartiré otras vivencias. No sé si considerarlo un relato, pero quise contarles esta historia de forma breve.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!