Confieso que conocí a una chica en mi trabajo que, desde el principio, me cayó muy mal, aunque no sé por qué. Sin embargo, después de unos 15 días comenzamos a hablar y, para el día 20, ya nos estábamos dando picos. Incluso llegamos a cambiarnos juntas.
Tiempo después me enteré de que ella se había convertido en la moza de un hombre que también trabajaba en el mismo edificio.
Ayer fue la primera vez que me masturbé viendo las fotos que ella me envía. Son de esas fotos que uno comparte con amigos para preguntar cómo se ve, pero ella me manda imágenes en tanga y otras bastante atrevidas.
Ahora no puedo dejar de pensar en ella y tengo muchas ganas de acostarme con ella. Nunca imaginé que una chica que al principio me caía tan mal terminaría despertando semejante deseo en mí.
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