Hace apenas dos días estaba durmiendo en un hotel con mis padres cuando me despertaron unos gemidos de mi madre. Esperé en silencio a que terminaran para intentar volver a dormir, pero justo después la escuché decirle a mi padre: "Qué poquito duras". En ese momento se me quitaron por completo las ganas de dormir. Desde entonces no he podido sacarme esa escena de la cabeza.
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